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Enemigos útiles: el PRI y el PAN negocian en San Miguel de Allende una alianza que nunca antes se atrevieron a hacer

  • Redacción
  • 14 jun
  • 3 min de lectura

Con Morena acechando el municipio por primera vez en la historia, el partido que gobernó San Miguel por décadas y el que le arrebató el poder llevan meses de acercamientos tentativos, desmentidos públicos y señales contradictorias. La renuncia de la expresidenta priista Romina Hernández al tricolor —para aparecer días después en el evento de inauguración de la Casa del PAN— es la señal más clara de que algo se está cocinando. El contexto nacional también empuja: Alito Moreno acaba de llamar a construir un gran frente opositor justo después de arrasar en Coahuila.


En la política mexicana, los enemigos de ayer son los aliados de mañana. En San Miguel de Allende, ese principio está a punto de ser puesto a prueba de una manera que no tiene precedente: el PRI, que gobernó el municipio por más de setenta años, y el PAN, que se lo arrebató en 2003, están sentados a la misma mesa. La razón, como casi siempre en política, no es ideológica. Es el miedo a Morena.


La elección municipal de 2024 fue la más cerrada en la historia de San Miguel. El priista Mauricio Trejo Pureco ganó con apenas 486 votos de diferencia sobre el candidato de Morena, Osvaldo García. Un margen de 0.6 por ciento. Esa cifra es la que define todo el tablero rumbo a 2027: si la oposición llega dividida, Morena gana. Si llega unida, puede resistir. Así de simple y así de complicado.


El 5 de junio de 2026, el PAN inauguró su sede municipal en San Miguel de Allende, un movimiento de territorialización que manda una señal inequívoca: el partido está invirtiendo infraestructura para quedarse. La presencia del Consejero Nacional panista Luis Alberto Villarreal —exalcalde de San Miguel, excandidato que perdió frente a Trejo en 2021— ya era predecible. Lo que nadie esperaba era ver ahí a Romina Hernández.

Hernández había sido presidenta del PRI municipal durante la administración de Trejo Pureco. Hace apenas unos días había anunciado su renuncia al tricolor, tras hacer públicas una serie de denuncias contra el propio alcalde priista. Y ahí estaba, en la inauguración panista, con invitación de Villarreal.


"Aquí lo importante son las causas y sobre todo lo que hoy San Miguel está viviendo."

— ROMINA HERNÁNDEZ, EXPRESIDENTA DEL PRI MUNICIPAL DE SAN MIGUEL DE ALLENDE, AL JUSTIFICAR SU PRESENCIA EN EL EVENTO DEL PAN


El movimiento de Hernández es un texto político de varios párrafos en una sola imagen: una dirigente priista que se pelea con su alcalde, renuncia al partido y aparece con el PAN. La pregunta no es si algo está ocurriendo. La pregunta es qué tan avanzado está.


Lo que ocurre en San Miguel no existe en el vacío. El 8 de junio de 2026 —hace apenas horas—, el PRI arrasó en las elecciones legislativas de Coahuila, ganando los 16 distritos en alianza con Unidad Democrática de Coahuila. El mensaje fue inmediato: Alejandro Moreno "Alito" lanzó un llamado urgente al PAN y al Movimiento Ciudadano para construir un gran frente opositor rumbo a 2027.


"Tenemos que pensar en México, no en cálculos políticos electorales para un partido. Si construimos un gran frente opositor vamos a ser más competitivos."

— ALEJANDRO "ALITO" MORENO, PRESIDENTE NACIONAL DEL PRI, 8 DE JUNIO DE 2026


El triunfo en Coahuila es gasolina para las negociaciones en todo el país. En un municipio tan expuesto como San Miguel de Allende —donde Morena perdió por medio punto en 2024— ese argumento nacional llega con fuerza local.


POR QUÉ ESTA ALIANZA SERÍA HISTÓRICA


San Miguel de Allende fue territorio priista ininterrumpido durante más de siete décadas. El PAN lo rompió en 2003, cuando Luis Alberto Villarreal ganó la alcaldía por primera vez. Desde entonces, ambos partidos han competido entre sí —y a veces contra Morena— pero jamás han ido juntos en una misma boleta municipal.

 
 
 

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